Arroz rojo-Hadock

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Arroz rojo-Hadock

Era una obligación de El Capitán agradecer de alguna manera al patrocinador el detalle de volcarse en la botadura y posterior singladura de este barco gastronómico, de tan humildes pretensiones como la propia tripulación de rufianes y/o borrachos. Algo había que hacer y lo hicimos partiendo de la idea del propio color corporativo de los chicos de HADOCK CREATIVOS. ¡Vaya nombre! ¡Recuerdos infames me trae de un borracho bergante con una “d” más con el que me enfrente en mis días de grumete pretencioso!

Así las cosas se puso El Capitán manos a la cocina con El Atún Rojo, ese maquinista que se dice cocinero y que sólo nos ha hecho unas croquetas, sí maravillosas pero escasas y no vueltas a ver, por cierto. Y así salió el Arroz rojo-Hadock.

Ingredientes:

Arroz bomba (si no, redondo y si tampoco el que se pueda, pero atentos que es un arroz seco)
– 5-6 chalotas (Esa maravilla mezcla de cebolla y ajo suave. Si no tenemos valdrá con media cebolla de las grandes)
Aceite de oliva (siempre mejor Virgen Extra)
– Pulpa de pimiento choricero -2 cucharadas- (la encuentras ya en frasquitos en muchos super). Si los compras secos, los hidratas antes bien y les sacas tú la pulpa. ¿Podrían valer una ñoras? Podrían pero no es lo mismo.
Pimentón dulce y otro poquito de picante.
Chorizo de freír (a más calidad, más sabor, evidentemente). Con media ristra vale o un par de choricillos sin son pequeños.
– Un vaso de brandy
– Buen caldo de carne, o pollo, o casero o de cocido. (Al gusto. Si lo hacéis vosotros, esmeraros. ¡Ayuda tanto un buen caldo!. Si lo compráis, estiraros. Merece la pena)
– Sal y pimienta al gusto

Preparación:

Picar las chalotas en brunoise (vamos en taquitos muy pequeños). Cortar el chorizo en dados medianos-pequeños.

Echar un chorro generoso de aceite en la cacerola baja o en la paella (su nombre sí señor). Pochar a fuego bajo la chalota picada (o la cebolla). Salpimentar (tres pellizcos de sal y unos giritos del molinillo de pimienta -siempre mejor moler en el momento-). Cuando estén pochaditas las chalotas echar el vaso de brandy y que reduzca bien el alcohol (El recuerdo de otras ocasiones: cuidado con los vapores etílicos que te pueden hacer perder el juicio). Que siga, que siga… pochando y reduciendo.

Le llego el momento al chorizo troceado que echaremos sobre la perola, que se fría lo justo y suelte su sabor y su color, rojo por supuesto.

Ahora le ponemos un par de cucharadas de la pulpa de pimiento choricero. Si no tuviéramos le ponemos las ñoras  MUY PICADAS E HIDRATADAS. Que se mezcle bien o que se pochen las ñoras. Le ponemos una cucharadita de pimentón picante (o dos, o tres y vivaaaaa el ajjjj picante, como siempre al gusto) y dos o tres cucharadas de pimentón dulce (distíngase entre cucharaditas -de café- y cucharadas -soperas-) y que siga, que siga… No os pongáis rojos, ya me entendéis.

¡Venga el arroz! La cantidad habitual dice que un puñado por persona (o taza de desayuno para 2) o la cantidad que tengáis costumbre. ¿Hace falta que os recuerde la regla de oro de las proporciones de arroz y caldo que os puse en el risotto? Es un arroz seco, así que lo que os dije entonces, doble de caldo que de arroz.

Es el momento de subir el fuego al máximo. Ponemos y rehogamos el arroz en la perola con todo lo que tenga hasta el momento. Insisto lo rehogamos y mezclamos.

Y el caldo… Importante: previamente calentado en otro cuenco para que en el momento que lo echemos sobra la perola y el arroz tenga ya casi la temperatura de ebullición.  Ahora le ponemos otros 3 pellizcos de sal. Lo dejaremos que hierva durante 10 MINUTOS a fuego fuerte. Llegado ese momento bajaremos el fuego a la mitad, lo taparemos y lo tendremos otros 10 minutos. Si vemos que se bebe todo el caldo en la primera fase a los 8 minutos, pues ahí bajaremos el fuego a la mitad; y en la segunda fase probaremos si el arroz ya está al dente por fuera y blandito por dentro y lo quitaremos del fuego en ese momento (generalmente a los 10 minutos mencionados). Fuera del fuego, lo destapamos y lo dejamos reposar con un trapo-paño de cocina (limpio, ¿digo yo no?) otros tres-cinco minutos y a la mesa con urgencia. Aquello de que los comensales deben esperar por el arroz pero que el arroz no espera a los comensales es palabra de El Capitán y un hecho comprobado.

Certificado, comprobado y todo ‘ado’ que es maravilloso.

¡Viva el arroz rojo-Hadock! Mientras esté en el plato, que será poco. Os lo aseguro.

Photo credit:  BREMOND

El Capitán
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Comentarios
  • Marta
    Responder

    Riquísimo ese arroz rojo Hadock, doy fe;)

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